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Larga vida útil

Los electrodomésticos, fuentes, cacerolas y demás de acero inoxidable son de extra duración y no se arruinan con el tiempo. Esto es bueno para equipar tu casa con estos artículos pues sabes que los tendrás en perfectas condiciones durante años.

Resiste a la corrosión

La corrosión es una reacción química que se produce cuando interactúa un material con el ambiente y el agua. En este caso, el acero inoxidable cuando interactúa con el aire y con el agua no sufre ningún cambio, pues permanece inalterable.

Resiste temperaturas extremas

El acero inoxidable es capaz de resistir tanto temperaturas extremas calientes como frías, lo que lo hace perfecto para todo tipo de uso.

Fácil de mantener y de limpiar

El acero inoxidable resiste a la suciedad y las manchas, por lo tanto, es muy fácil de limpiar. Con sólo pasar un paño húmedo lo tendrás limpio y reluciente.

No alberga gérmenes

Como el acero inoxidable no tiene superficie porosa, no alberga gérmenes ni bacterias como el plástico o la madera. Para asegurarte de su perfecta desinfección, sólo debes pasar un paño con desinfectante y listo. Esta cualidad lo hace perfecto para hogares con niños, mascotas, hospitales y cocinas de restaurantes.

No cambia el sabor a los alimentos

Hay ciertos materiales que afectan el sabor de tus comidas con el contacto, pero el acero inoxidable no lo hace. Los alimentos nunca se verán afectados con este material.

Es agradable a la vista

La estética también es importante para las cocinas, por lo tanto, es algo que nos preocupa a la hora de elegir electrodomésticos. Si compras uno de acero inoxidable no te arrepentirás, porque además de tener tantos beneficios, es estéticamente agradable.